Cuando escucho al hombre del agua, la cerveza y la fanta pasear por la orilla, me imagino que en cualquier momento pronunciará tu nombre. Entonces, atendiendo a mi reclamo, se acercará al sitio que robé para esperarte desde hace días y dejará la nevera azul en la arena, junto a mi ropa. Le entregaré un euro a cambio de una lata. El vendedor lo agradecerá con una sudada sonrisa y seguirá su ronda sin entender el suspiro. Mientras se aleja, me transformaré en Pandora y, repudiando las órdenes de mi creador, haré clic para liberar tus miedos: la vejez, la enfermedad, la locura, la tristeza, la pérdida… Beberé justo antes de que se esfume el deseo.
ANTOLOGÍA : EL SANTO Y LA CIUDAD ETERNA
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*EL SANTO Y LA CIUDAD ETERNA*
* La niebla del amanecer envolvía Sevilla cuando Fernando III se detuvo
frente a sus murallas. Había soñado con este ...
Hace 12 horas
