Hoy, en ayunas, mientras disparaba la imaginación para elaborar unos micros, una mariposa blanca del tamaño de una mandarina golpeó con fuerza el cristal de la ventana. Al principio me asusté. Pensé que quería suicidarse. Luego la invité a pasar y revoloteó por el salón, posándose en el sofá, el bonsái, los cuadros y el Mazinguer Z. Bailamos. Me solté las coletas, me desnudé y dejé que me cazara. No sé el tiempo que permanecimos juntas, disfrutándonos, deseándonos, ni por qué eligió colarse en el único metro de sol que podía ofrecerle esta mañana… Lo cierto es que cuando decidió marcharse, ningún vecino cotilla espiaba mis temblores.
Consentida
-
Hace muchos años fui a un evento en compañía de las amigas de unas amigas,
y una de ellas quiso saber por qué sobresalía de mi bolso una varita con
una e...
Hace 14 horas


Genial, como siempre. Realmente precioso, huele a primavera.
ResponderEliminarJusto hoy pensaba en que hacía tiempo que no te leía. Bicos!
Ay que hermosura niña!!
ResponderEliminar