
Cansado de mi alegre vida social, mi móvil decidió suicidarse.
Las burbujitas del impacto en el agua del váter me revelaron una nueva posibilidad: empezar desde cero.
Aún reconocía la respiración sibilante de mis contactos reclamando auxilio cuando tiré de la cadena.

Je, je, je... En lugar de suicidarse, tu móvil debería haberse reciclado. Seguro que habría llevado una maravillosa vida reconvertido en, no sé, ¿marcapasos?
ResponderSuprimirUn abrazo
ANA, no lo había visto antes, ¡está genial!
ResponderSuprimirMuuuuchas gracias guapa!!!!
ResponderSuprimirMUUUAAAAAAAAAAAAAA
todo se suicida por aqui
ResponderSuprimir¡Tú si que eres gonica!
ResponderSuprimirjajaj buenísimo!
ResponderSuprimirHola Ana!
ResponderSuprimirTe mandé un mail a la dirección que me enviaste, por si no llegó o algo te doy el mío:
andrescasciani@gmail.com
Espero tu respuesta!
Pobrecitos contactos desamparados.
ResponderSuprimirEl mío también se suicidó del mismo modo hace unos meses... no resistió verse superado por las nuevas generaciones!
ResponderSuprimirNo sabía por cuál de tus blogs decidirme y de momento éste me ha encantado!!!! Me gusta cómo escribes!!!
Un abrazo y gracias por pujar en la subasta!!!
Al mío le pasó lo mísmo, es muy extraño tantos suicidios...Yo creo que no se suicidan, huyen a conocer otros mundos submarinos...
ResponderSuprimirUn saludo
Gabriel