
La Hermana Marta y la Hermana Nekane eran gemelas idénticas y, desde que sintieron la llamada divina, habían vivido con idéntica devoción su fe: el mismo ardor en el pecho, el mismo temblor en las nalgas, la misma sensación de fin del mundo, boqueando como los peces antes de morir.
Aquella noche, Marta conoció a Jesús. A la tercera copa, la paseó en moto hasta el Puente de los Alemanes y le subió la falda con mano de santo hasta hacerla gruñir.
Cuando llegó a casa, Nekane la esperaba sentada en la cama, con las piernas muy juntas y las manos sobre el camisón.
—He conocido a Jesús —dijo—, soñé que me atravesaba el alma.
Marta, henchida de gloria, sintió la sangre agolpada donde todo se había vuelto rojo.
—¿Vas a contárselo a mamá? —preguntó al borde de la clemencia.
—No. Será nuestro secreto.
Colaboración con Carla Fuentes
http://www.littleisdrawing.com/#_
Proyecto "Sueños".
Muy interesantes tus relatos, son muy especiales los finales.
ResponderEliminarSaludos
Me encanta la Hermana Marta
ResponderEliminarI like it this really good information
ResponderEliminargood job i like it
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