
Una tarde, al salir del curro, Marcos me preguntó cómo me veía en diez años y no supe responder. Se cruzaron mil cosas que no quedaron en nada y resolví que, si bien no tenía ni idea de hacia dónde iba, llevaba meses invirtiendo el tiempo en lo esencial: hablar de la vida y la muerte; sobre todo, de la vida después de la muerte. Los cuentos que ilustraba para la editorial que pagaba la hipoteca de mi sofisticado loft, estaban destinados a quinceañeras introvertidas con botas metaleras y gabardinas de cuero que idolatraban a Tim Burton y se reunían en guetos para hablar de vampiros, suicidios o cadáveres. Pero, mi interés por el más allá rebasaba estos límites. Lo que me inquietaba realmente estaba relacionado con vivir en los ojos, riñones o el corazón de otros; así que, movido por la curiosidad y pensando en cazar espectadores para la próxima historia, comencé a buscar información sobre transplantes. Los sondeos en Internet me llevaron hasta el transplante de médula y de éste, a la leucemia y sus síntomas. Me pregunté hasta qué punto, el aspecto de cansancio, la palidez y la respiración acelerada para compensar la disminución de oxígeno de los pacientes leucémicos, no eran sino la descripción de mi estado al final de la semana. Sonreí. Seguí investigando y, en menos de tres horas, recopilé más información de la que podría utilizar en años. Una referencia a la “aplasia medular”, relacionada con el estado de aislamiento de los pacientes para prever posibles infecciones, me hizo recordar las putas exhibidas en los escaparates de Ámsterdam (ningún dibujante las había explotado aún). Volví a sonreír. Decidido a conocer más sobre esta extraña afección, seleccioné los resultados en el buscador; la cuarta entrada en google decía así: “La vida es una constante patada en las bolas: Yo y la aplasia medular. Mi nombre es Nicolás y padecí o padezco, para el miércoles averiguo bien, aplasia medular, enfermedad de la medula, que hace que esta no funcione y no ... “. Pinché el enlace y apareció su blog. Una fecha, domingo, 15 de octubre de 2006, seguida del relato de, cito textualmente “una súper aguja bien gorda para extraer muestras de líquido y hueso de la médula”, me mantuvieron enganchado (no sé si por morbo o ganas de saber, quizás sean lo mismo) hasta las respuestas anónimas que mostraban su apoyo o contaban historias similares de miseria y esperanza. Mi primer impulso fue agregarlo a mi lista de blogs y postearle explicando por qué extrañas asociaciones le había encontrado en la Red, pero un fallo en la línea no recogió el mensaje. Comencé a explorar las entradas antiguas y descubrí que, días antes de lo expuesto, contaba sus encuentros casuales con la profe de química, recomendaba temas de sus grupos estrella, U2, Pink Floyd y The Kooks, y relataba las vivencias con su hermano y sus colegas; una vida normal para un chaval de veintiún años, pensé. Anochecía ya, cuando descargando sus temas y tarareando “Your blue room” (mejor entonada por Bono), llamó mi atención la fecha de la última actualización. Lunes, 30 de julio de 2007. Decía así:
Ja! no me morí nadaaaaa.
Nicolás 4- muerte 1.
Como te la estoy peleandoooo, te debes querer morir no? (cuak). No me voy a entregar tan fácil como crees, ya te lo dije varias veces, tengo cosas porque vivir:
Flor
Absolutamente todas las personas que conozco
Los sábados a la tarde
La música
La facu
La filia
Entendelo, no puedo entregarme así como así, si no tuviese nada, lo pensaría. Pero no, tengo cosas… así que seguí esperando por lo menos 20 años más, después vemos.
Debajo, junto a un pequeño sobre en blanco, 52 comentarios. La mitad de ellos de ánimo; el resto, para rendirle homenaje. Lloré en silencio, escribí el número 53 y apagué el ordenador. Ya tenía mi historia.

Relato corto. Taller de Escritura. 24 de enero de 2009.
(En esta ocasión, el ejercicio consistía en escribir un relato libre y diferenciar el ARGUMENTO -la historia trata del encuentro fortuito de un ilustrador aficionado a Internet y a las Redes Sociales con un blog sorprendente que confirmará sus temores- y el TEMA -el conflicto personal entre las vidas virtuales que teje el protagonista y la honestidad y autenticidad de Nico-).